Los caprichos de la Ruta 40 llevan a otra maravilla de la extensión argentina, esta vez, muy al sur de nuestro país. Lengas y ñires reciben a los visitantes de Río Turbio, un enclave de poco más de 11.000 habitantes donde la minería se conjuga con el turismo, el esquí, picos nevados y duendes. Este punto tan meridional de la Argentina se convirtió en el motor económico y del transporte de todo un país en el siglo XX.
Tiene solo 3.000 habitantes y un nombre increíble: así es Ahí Veremos, el pueblo más curioso del paísAl sudoeste de una de las provincias más australes, en Santa Cruz, se encuentra Río Turbio, una localidad que contrasta con muchos de los pueblos conocidos de la Argentina. Marcado por la historia del carbón, por el clima helado, con temperaturas máximas que apenas superan los 3°C, los yacimientos carboníferos y los cerros que admiten actividades como el esquí, este pueblo lleva un ritmo diferente.
Nieve en polvo y bosques mágicos
A Río Turbio se accede a través de la Ruta Nacional 40, luego de realizar 278 kilómetros desde la capital provincial, Río Gallegos. Al llegar, el paisaje se abre entre frondosos bosques de lengas y formidables cerros precordilleranos como el Cerro de la Cruz o el Valdelén, epicentro de los deportes invernales donde el esquí alpino y nórdico encuentran su lugar a solo cinco kilómetros de la ciudad.
Las pistas del trazado deportivo del Centro de Deportes Invernales Valdelén recorren la espectacularidad de las arboledas de lengas y quebradas. También se practica snowboard por pistas señalizadas. Este se asienta en la sierra Dorotea, Mina 1, sobre la base de la estación de esquí y la superficie esquiable es de 100 hectáreas; su nieve en polvo es la envidia de muchos otros centros invernales.
El origen del pueblo en una cuenca carbonífera
La Vieja Mina 1 fue la gesta de Río Turbio, donde nació como un pueblo que fue creciendo a medida que el carbón afloraba desde las profundidades de la tierra. Por los años ´40, los primeros mineros llegados a esta inhóspita región cordillerana empezaron a romper la dura roca de la montaña para abrir la primera boca y comenzar con la actividad extractiva. Pero la historia de la única cuenca carbonífera del país comienza en 1870, cuando un inglés llamado William Greenwood y un francés de nombre François Poivre se asentaron en la zona. Habían venido desde Punta Arenas y cruzaron muchos riachuelos pero un solo río, que Greenwood apodó “turbio” por las características de sus aguas.
Hacia 1943, las primeras exploraciones para extraer carbón se realizan con el fin de reemplazar las importaciones que se hacían desde Inglaterra. Por ese entonces, la empresa petrolera nacional YPF crea la división de carbón mineral. Yacimientos Carboníferos Fiscales instaló dos campamentos en Río Turbio para trabajar en reconocimientos de la cuenca. En la primera etapa realizaron la apertura de la Mina 1, que se caracterizó por la exploración geológica y los primeros trabajos de extracción con técnicas manuales. Hacia 1946 ya se extraían cerca de 450 millones de toneladas, que eran transportadas por ferrocarril hacia Río Gallegos para ser comercializadas.
En la actualidad, La Mina 1 es un documento de cómo era todo por aquellos años y hoy en día los turistas tienen la posibilidad, luego de calzarse el casco de mineros y encender sus linternas, de ver cómo es la vida allí abajo, a oscuras. Las últimas nieves del invierno que cubren el Valdelén permanecen alrededor de la famosa mina, recuerdo de las primeras épocas de la faena minera de la región.
Un mirador natural hacia las Torres del Paine
Además del turismo minero, las estancias, en su mayoría remodeladas, han abierto sus puertas al turismo rural para que sus huéspedes puedan formar parte de las actividades del campo argentino, como la marcación, la esquila y el arreo de las ovejas.
Río Turbio permite espiar hacia otros lados. Es el mirador perfecto hacia espectacularidades al otro lado de la frontera. Desde la cumbre del Valdelén es posible apreciar los picos nevados de las Torres del Paine, tres imponentes cumbres de granito del área protegida del mismo nombre, conocido como la “Octava Maravilla del Mundo”, así como los canales del Pacífico en Chile, ambas excursiones ideales para realizar desde esta ciudad.
La Fiesta Provincial de la Nieve en agosto y la Fiesta Nacional del Carbón en diciembre atraen visitantes de todo el país, junto a otro gran atractivo turístico cultural que es el parque escultórico Bosque de Duendes, donde año tras año escultores llegados de todos los rincones realizan sus obras aprovechando viejos troncos de lenga.